Rezad de esta manera

por David Y. Cho

Hay gente que piensa que rezar es muy fácil, pero en verdad no los es. Rezar es una tarea difícil ya que no se trata de una mera conversación con otra persona; es como tener un audiencia con Dios Todopoderoso. Todos los cristianos tienen el privilegio de poder estar en presencia de Dios gracias a las oraciones. Incluso los discípulos de Jesús le pidieron que les enseñara a rezar.

La oración es la base de la vida cristiana. Los cristianos que tiene una vida de productiva oración son cristianos más fuertes. Su fe tiene vida y vigor. Me gustaría compartir con vosotros el secreto de una vida de productiva oración.

1  Empezad rezando con alabanzas a dios:

Las Escrituras nos describen la manera:"Entrad por sus puertas con reconocimiento, Por sus atrios con alabanza." (SALMOS 100:4). Tenemos que expresar nuestro agradecimiento y alabanzas hacia Dios, creador de nuestro universo y de todo lo que en él se encuentra. Después de esto, tenemos que alabarle por habernos salvado. Vivimos en el pecado, pero Dios envió a Su único Hijo al mundo e hizo que muriera por nosotros en la cruz. Su sangre fue derramada y Su cuerpo destrozado para liberarnos del cautiverio del pecado. ¡Tenemos que mostrarle nuestro más sincero agradecimiento por curarnos de nuestros pecados y hacernos libres!

Además, tenemos que alabar a nuestro Padre Celestial por Su cuidado amoroso. Debemos alabarle por su gentileza y ternura. Debemos alabadle, adorarle y darle gracias por Su amorosa amabilidad cuando nos inclinamos ante Él.

Una oración de alabanzas es una gran oración. David le confesó al Señor: "Tú que habitas entre las alabanzas de Israel." (SALMOS 22:3). Dios nos deleita y habita en nuestras oraciones. Para que nosotros experimentemos la presencia de nuestro Padre Celestial, tenemos que empezar nuestras oraciones elogiándole a Él. 

Cuando Le alabamos por Su gran creación, por Su redención de amor y por Su misericordia al ser nuestro Padre, Dios vive con nosotros y cuida de nuestro espíritu, alma y cuerpo. 

Cuando Pablo y Silas fueron encarcelados en Filipos, no se dejaron llevar por la desesperación, sino que le rezaron a Dios durante toda la noche. Tras producirse un terremoto, las puertas de la prisión se abrieron y sus cadenas cayeron. ¡Rezando se pueden conseguir muchas cosas! 

Dios nos da tranquilidad, esperanza y alegría. Nos ha dado victoria en esta vida. ¡Deberíamos estarle muy agradecidos si consideramos que nos ha permitido redimir todas nuestras cargas ante Él con oraciones! Si no fuera por Su ayuda, ¿cómo podríamos superar las dificultades que la vida nos plantea? 

Durante el Antiguo Testamento, el sumo sacerdote quemaba incienso 24 horas al día para que se pudiera sentir en todo el templo. Este incienso simboliza las alabanzas de los santos. La Biblia dice: "Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos." (APOCALIPSIS 8:4). 

Las oraciones en forma de elogios son sacrificios dulces ante el Señor. Dios acepta nuestras oraciones de alabanzas y bendice a aquellos individuos e Iglesias quienes le cantan himnos de alabanza. 

2  Arrepentíos de vuestros pecados: 

Después de elogiar a Dios, tenéis que pasar a la siguiente fase, el arrepentimiento. Examinaos ante la presencia del Señor y arrepentíos de vuestros pecados. En el libro de Isaías, capítulo 6, versículo 5 se puede leer un buen ejemplo de arrepentimiento. Cuando el Rey Uzziah muere, toda la tierra de Israel se ve envuelta en pena y desesperación. El profeta Isaías también afectado por la muerte del Rey, rezó a Dios con pena. En ese momento, Isaías tuvo una visión de Dios sentado en Su trono. Su toga llenaba el templo y el templo estaba lleno de humo. Isaías vio a los ángeles gritar Y el uno al otro daba voces, diciendo: "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria." (Versículo3). Isaías se miró a sí mismo y se lamentó diciendo: "¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos." (ISAÍAS 6:5).

Si alguien quiere llegar al Trono de Gracia, primero tiene que deshacerse de su muro de desobediencia e incredulidad y arrepentirse. No importa lo desesperado que sea nuestro acercamiento ya que resulta inútil llamar a Dios a menos que nos arrepintamos de nuestros pecados. La Biblia afirma claramente "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios." (SALMOS 51:17). Él busca a personas cuyos corazones están rotos o dañados.

Dios llena de alegría a aquellas personas que se arrepienten de sus pecados. La Biblia dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." (1 JUAN 1:9). Dios también dijo: "…si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana."(ISAÍAS 1:18).

Todo aquel que se arrepienta de sus pecados puede llegar al Trono de Gracia. Nunca más serán acusados por sus pecados por el Diablo. Tenemos que saber que los pecados son un muro entre Dios y el hombre; así pues, al rezar debemos arrepentirnos de nuestros pecados y destruir ese muro para poder ganar el derecho de acceder a ese Trono de Gracia como hombres y mujeres de bien.

3  Hacedle llegar vuestras peticiones a dios:

Algunos de vosotros debéis pensar: "Dios conoce todas nuestras necesidades y nos bendice aunque no se las hagamos llegar a través de nuestras oraciones. Pero la Biblia afirma que esto no es así. La Biblia dice: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá ¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?"(MATEO 7:7-11).

Nuestro Señor Jesús concede cosas buenas a aquellos que las piden. Muchos Cristianos quieren ser bautizados en el Espíritu Santo. Si alguien realmente quiere recibir al Espíritu Santo, tiene que buscarlo con un corazón sediento y suplicárselo a Dios. Cuando acudís a Dios con una petición, tenéis que acudir con un deseo sincere. Una de las razones por las que los Cristianos no reciben respuestas a sus plegarias es porque no se ofrecen en “vida y alma” cuando rezan a Dios.

La Biblia describe perfectamente cómo Jesús rezó en Getsemaní: "Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra."(LUCAS 22:44). Si el Hijo de Dios rezó con tanta seriedad, ¿con cuánto fervor deberíamos hacerlo nosotros? ¿Cómo podemos rezar sin poner todo nuestro empeño?

No debemos abandonar cuando las primeras veces no recibamos respuesta a nuestras plegarias. Jesús nos enseñó la necesidad de seguir rezando a través de la parábola de una viuda (ver LUCAS 18:1-8).

Otro punto importante se basa en que tenemos que rezar de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando rezáis para satisfacer vuestros deseos, dichas plegarias nunca serán escuchadas por Dios. La Biblia nos advierte claramente sobre este tipo de plegarias diciendo: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites." (SANTIAGO 4:3).

Es importante que recemos de acuerdo con la voluntad de Dios y con seriedad en nuestro corazón. Si alguien reza con sensatez y entusiasmo, se le abrirán las puertas del Reino Celestial.

4  Expresad vuestra gratitud:

La Biblia nos advierte de lo siguiente: "Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús." (FILIPENSES 4:6,7). Cuando rezamos, debemos continuar hasta que la paz de Dios se llene nuestros corazones y pensamientos. Cuando recibimos la respuesta a nuestras plegarias, tenemos la seguridad en nuestro corazón de que Dios ha respondido a nuestras oraciones. Él proporciona paz y felicidad como prueba de ello. Todo miedo, inquietud o preocupación desaparece y entonces debemos empezar a darle gracias por haber respondido a nuestras oraciones.

Cuando estamos en presencia de Dios tenemos que saber cómo rezar. Tenemos que conocer el protocolo de cómo actuar cuando tenemos una audiencia con el Señor, nuestro Dios Todopoderoso.

Los grandes hombres de palabra han sido también grandes oradores. Las oraciones crean milagros. Todas las grandes maravillas de la Cristiandad, muchas veces más allá de nuestra propia imaginación, resultan de una orar constantemente. Nunca se puede concederle demasiada importancia a la necesidad de orar con sinceridad.

Si aprendéis este secreto de la oración, podréis experimentar el hecho de ser bendecidos por Dios: prosperidad en vuestro espíritu, la bendición de gozar de Buena salud y el poder prosperar en todo lo que os propongáis.

Fuente: “Church Growth” - Invierno 1991