La Biblia - su significado y unicidad

¡La Biblia es santa! Está inspirada por Dios y es el libro más antiguo que existe. Los cinco libros de Moisés fueron escritos aproximadamente en el 1675 A.C., mientras lo manuscritos religiosos de las Religiones Orientales no se redactaron hasta siglos después. Por ejemplo, el Zend-Avesta de Zoroastro (santas escrituras de los Parsee (Persas) en el antiguo idioma Iraní), fue escrito hacia el 1200 A.C.; el Veda de los Indios allá por el 1100 A.C.; los libros de Confucio (Filosofo Chino), hacia el 1100 A.C.; los escritos de Buda (Fundador Indio del Budismo), aproximadamente por el 600 A.C. y el Corán de Mahoma (Islam), hacia el 600 de nuestra era.

Montiero Williams, muy conocido profesor de Sanscrito, el idioma original de la India e idioma de los Vedas, estudió textos Orientales por 42 años y los comparó con la Biblia afirmando: "Amontónelos (los libros Orientales) a la izquierda sobre su escritorio y coloque su propia Santa Biblia a la derecha, dejando un amplio espacio en medio de ambos grupos, porque existe un abismo entre las llamadas santa escrituras del Oriente y las Santas escrituras de la Biblia; un abismo que no puede ser salvado. ¡La luz de aquellos, aparece solamente como el parpadeo de una vela, comparada con la luz brillante del sol que constituye la Biblia!".

El Corán inclusive, contiene algunas citas extraídas del Viejo y del Nuevo Testamento. Los llamados textos sagrados de los paganos revelan muchas ideas erróneas y supersticiosas, que constituyen sólo el resultado de interpretaciones a nivel humano. Hay muy poco entendimiento del verdadero Dios viviente. Comparativamente sin embargo, las leyes de los libros de Moisés no son una invención humana, sino la ley de Dios. La Biblia constituye el fundamento de las revelaciones de Dios a la humanidad. Ningún hombre habría podido recopilar tal obra. Como demostración exclusiva de todo esto, están los descubrimientos de Ivan Panin de un sistema de valores numéricos que fluyen a través de toda la Biblia y que está basado como en un mosaico. La tiranía y la astucia religiosa de los sacerdotes en esas otras llamadas sagradas escrituras, no se encuentran en la Biblia. La Biblia está libre de misterios, brujería, costumbres lascivas y magia, que convierten a las escrituras paganas en abominaciones ante Dios.

Los principios de la Biblia hacen referencia a la Divinidad de Dios y la pecaminosidad de la humanidad. Además demuestran la necesidad de la expiación, de la redención y del estado de santidad al cual el Creador prometió elevar a la humanidad caída. Los castigos de Dios son justos y Sus recompensas demuestran Su amor de manera inequívoca.

La palabra "Biblia" tiene su origen en la palabra Griega "biblia" - libros. La modificación del plural al singular, tuvo lugar en el siglo 13. Desde ese entonces, los libros han sido denominados "libro", ósea, "Biblia". A modo de introducción a propósito, se puede leer Isaías 34, versículo 16:
"Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó y reuniólos su mismo espíritu." La importancia de la Biblia está descrita en 2 Timoteo 3, versículos 16-17: "Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra."

Su diferencia con las escrituras paganas también se evidencia en su estructura

La Biblia es única en su continuidad. Fue escrita a través de un período de aproximadamente 1,700 años, por más de 40 escritores de diferentes orígenes. Moisés fue el líder de una nación, crecido como un príncipe y futuro Faraón. Amos fue un pastor, Pedro un pescador, Josué un general, Nehemías un gobernador, Esdras un alto prelado, Daniel un primer ministro, Lucas un doctor, Mateo un recaudador de impuestos y Pablo un Rabino.

La Biblia fue escrita en diferentes lugares - en los confines del desierto, en palacios y en cárceles. Se escribió en tres continentes: Europa, Asia y África. Fue escrita en tres lenguas. El Viejo testamento fue escrito en Hebreo, a excepción de Esdras 4, versículo 8, a Esdras 6, versículo 18, Esdras 7, versículos 12-26 y Daniel 2, versículos 4-7 y 28, los cuales fueron escritos en Arameo, el llamado "Caldeo" de aquellos tiempos. El idioma del Nuevo Testamento es el griego, el cual era la lengua comercial y coloquial de todo el Imperio Romano en los tiempos de Cristo.

El paraíso perdido de la creación se ha convertido en un paraíso recuperado y repleto de revelaciones. La Biblia no es un libro que se exprese de "manera Divina" en un "idioma sobrenatural", sino la revelación de Dios, la cual llegó en forma de un sencillo lenguaje humano, entendible para todos a través de los tiempos. Aunque la Biblia fue escrita en el arco de tanto tiempo, muestra una completa uniformidad, si se tiene presente que sus escritores no sabían nada de los otros y no tenían intención de escribir un libro. Es un libro escrito por hombres guiados por Dios para dejar constancia de Sus revelaciones.

La Biblia no se adapta a los gustos o costumbres de algunas gentes, ni está calculada para un determinado periodo de tiempo, sino que es apta para todas las personas y para todas las épocas. Es la voluntad de Dios; el testamento de Dios para toda la humanidad.

Analizándola como un trabajo literario, la Biblia es el libro más extraordinario jamás escrito. Es una recopilación de 66 libros, algunos de considerable volumen y otros no más largos que un folleto. En ellos están contenidas varias formas de literatura, historia, biografía, poesía, proverbios, dichos, himnos, cartas, leyes, instrucciones, adoraciones solemnes, parábolas, acertijos, profecias y todas las demás formas de expresión humana. Cualquiera puede leerla para ser sabio; creerla para recibir la salvación; practicarla para ser santo; o para llenar su mente o para conducir su corazón. Puede ser leída en oración, con reverencia, en continuo estudio y aún así ella será siempre nueva y llena de vida y fuerza para el lector.

La diferencia con las escrituras paganas se demuestra aún más en su circulación

La Biblia ha sido leída por más gente y traducida en más idiomas que ningún otro libro. Fue el primer libro a ser imprimido por Gutenberg en Mainz. ¡Es la verdadera Palabra de Dios! También es el primer libro jamás traducido en otro idioma (del Hebreo al Griego en el año 250 A.C.). Fue traducido por 70 eruditos hebreos en Alejandría y puesto que el Griego era el idioma más importante en aquel entonces, se le dio el nombre de "Septuagint", ósea, "setenta". Del 366 al 384 de nuestra era, la Biblia fue traducida al latín y recibió el nombre de "Vulgata", término que quiere decir "la popular".

La Biblia es única en su perpetuidad

La Biblia fue copiada, repetidamente, siglos antes de la invención del arte de la imprenta; una y otra vez tuvo que ser copiada, porque el material en el que se escribía se deterioraba con el pasar del tiempo. Existen muchos más manuscritos y documentos de la Biblia que de cualquier otro libro en el mundo. La Biblia está mejor conservada que la literatura de Shakespeare, quien vivió sólo hace 300 años. Sus escritos contienen textos más dudosos, que por ejemplo, el Nuevo Testamento. La Biblia ha sobrevivido a toda persecución y crítica.

La Biblia es también única en su enseñanza. Jesucristo conquistó más millones de personas que Alejandro Magno, César y Mahoma juntos, sin armas y sin ciencia. Él arrojó más luz en los asuntos humanos y divinos que todos los filósofos juntos. Expresó tales palabras de vida como nunca nadie había hecho antes ni nunca nadie logró hacer después.

La veracidad de la Biblia

Contamos con más de 5,300 manuscritos conocidos del Nuevo Testamento, más de 10,000 del Latín Vulgata y más de 24,000 copias de manuscritos del Nuevo Testamento. Las copias fueron realizadas con tal escrupulosidad y exactitud, que a menudo fueron consideradas como originales. Los Judíos nutrían gran respeto por la Palabra de Dios y tuvieron mucho cuidado en no añadir, corregir ni omitir nada, lo cual además, estaba estrictamente prohibido (ver Revelaciones 22, versículos 18-19, Deuteronomio 4, versículo 2 y otros pasajes). Esto constituye un fenómeno, un acontecimiento sin comparación en la historia de la literatura. También los descubrimientos arqueológicos confirman la autenticidad de la Biblia, como por ejemplo que los muros de Jericó no cayeron hacia adentro (tal y como habría ocurrido en un ataque militar), sino hacia afuera (Josué 6, versículo 20). Los Actos de los Apóstoles, escritos por Lucas, no tienen parangón en su exactitud histórica; Lucas fue un historiador perfecto.

Los historiadores modernos empiezan sus así llamados análisis "críticos, abiertos y honestos" de las escrituras, con suposiciones tales como: "No hay Dios", "No existen los milagros (estos son imposibles)", "Vivimos en un sistema cerrado y no hay nada sobrenatural". Cuando examinan la vida de Cristo, Sus milagros y la resurrección, llegan a la conclusión que no hay ni milagros ni resurrección, porque ellos creen que Dios no existe. No hay hechos históricos, sino prejuicios filosóficos en el mejor de los casos. La historia puede basarse únicamente en informes. Por ejemplo, ningún historiador aún en vida ha visto nunca a Abraham Lincoln o a Federico el Grande. Sin embargo, todo el mundo cree que estos personajes existieron, gracias a la existencia de crónicas de que Lincoln existió y fue el Presidente de los Estados Unidos y de que Federico el Grande también existió y fue el fundador del Estado de Prusia. ¿Qué pasa entonces con los magníficos relatos y testimonios sobre Jesús y Sus milagros? Estos están siendo negados por muchos.

La importancia de la Biblia

Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios, es un libro de crucial importancia para la humanidad. El destino del hombre depende de su actitud ante Él. La Biblia lo desafía a tomar una determinación y le demuestra que en su condición natural no puede presentarse ante Dios Padre. Le demuestra claramente que es un pecador y que el pecado lo aleja de Dios; pero también le explica que Dios aún ama a toda la humanidad y ha creado un camino para que se establezca una relación entre ambos. Esto fue logrado gracias a la obra de nuestro redentor Jesucristo y por su muerte de reconciliación sobre la cruz en el Monte Calvario. Él dijo de sí mismo:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí". JUAN 14:6

Depende solamente de la decisión de cada individuo, el aceptar, con fe, que la labor de nuestro redentor Jesucristo tuvo lugar y acto seguido caminar por el camino que conduce a los cielos, o rechazar esa obra, perdiéndose en las tinieblas eternas, alejado de Dios. No existe justificación alguna de la indiferencia ante la oferta de Dios. Aquel que piense que puede ignorarla con actitud fría y desinteresada, debe saber que algún día Dios le requerirá para rendir cuentas.

La Palabra de Dios es poderosa. En Hebreos 4, versículo 12, está escrito: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." La Palabra de Dios otorga también fuerza. Ella ha dado a miles de miles de personas la energía para dejar sus hogares, casas y patrias, con tal de no vivir sin la Biblia. Millones de gentes han dado sus vidas por su fe.

Cualquier persona puede comprobar por sí misma que la Biblia es la Palabra de Dios. Cualquiera que lea la Biblia con deseo sincero (recomendándoles de empezar por los Evangelios del Nuevo Testamento) y le ruegue a Dios de antemano de abrir su comprensión de las Sagradas Escrituras, experimentará un rápido cambio en su vida, para mejor. Una vez se haya dado cuenta de la grandeza del sacrificio de Jesucristo, confíe en El y ponga su vida en sus manos todo poderosas (por ejemplo, cuando dejen de huir de Dios y vayan hacia El), recibirá la certeza de la salvación. Cuando admitan los errores de su vida y los reconozcan, experimentarán una dicha y paz en sus corazones que nunca nadie podrá arrebatarles. Dicho en otras palabras, constatarán por sí mismos que la Biblia es la Palabra de Dios y tiene el poder de crear una vida renovada. Serán también capaces de verificar que las promesas que se hacen a aquellos que piden, tienen especial relevancia para sus vidas diarias. Por ejemplo, las promesas de Jesús en Mateo 7, versículo 7: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.", no hace referencia exclusivamente a cosas espirituales, sino también a todas las situaciones de la vida cuotidiana, en forma de ayuda para dificultades varias, de cualquier índole.

Lo extraordinario de leer la Biblia, es que mantiene al hombre alejado del pecado (ver el Salmo 119, versículo 11 y Juan 15, versículo 3). Dedicar tiempo para leer la Palabra de Dios es la mejor manera de mantener el pecado alejado. Así entonces, el Señor será capaz de mantener nuestros pensamientos ocupados con la Palabra y de esa manera evitar que surjan innumerables pensamientos negativos. Este proceso lleva a la purificación de la mente, alma y cuerpo. Nadie desea pecar, pero la Biblia enseña el camino para mantenerse apartados del pecado. Ese poder que radica en la Palabra de Dios, ha hecho que muchos hayan sanado por el solo hecho de haberla leído. Debido a la enorme potencia de la Palabra de Dios, hay que leerla en forma de oración, porque el enemigo del alma, que anhela mantener a la humanidad alejada de Dios por todos los medios posibles, compite con ahínco por acaparar nuestros pensamientos.

La mayoría de los mensajes proféticos de la Biblia se han cumplido ya y los demás, que aún quedan por cumplirse, están a punto de hacerse realidad. Es por esto, que quienes conozcan el contenido de la Biblia podrán también tener conocimiento sobre acontecimientos venideros y tener la certeza de que Dios tiene todo en sus manos. Por consiguiente, podrán así mirar hacia el futuro con confianza y sin temor.

Fuente: Traducido del Alemán "Die Bibel", Rundbrief Nr. 3/4, 1980, Deutsche-Spätregen-Mission, Beilstein, Alemania.