¡Salvados y curados por el poder del nombre de Jesús!

Stewie and Margie, DRSAM - Perth, Escocia


Photo of Margie

Todo empezó cuando una iglesia llamada Christian Assemblies, compro la casa de a lado y nos convertimos en vecinos. Poco a poco nos conocimos y disfrutamos de todas las personas que vinieron a ayudar a renovar la casa y los terrenos colindantes. Cuanto más les conocíamos más íbamos desarrollando un creciente interés en escuchar cuan real es Dios y que la Biblia es su santa palabra, que todos sus actos y creencias se basaban en las escrituras bíblicas. Hoy en día se producen todavía milagros y curaciones. Mi marido Stewart y yo misma experimentamos el poder de la oración. Él bebía mucho alcohol, pero un día cuando se dirigía en el coche a un concierto, pidió a Dios en el nombre de Jesús que le liberarse de su necesidad de alcohol. Cuando volvió a casa después del concierto, me pidió su habitual vaso de güisqui. No pudo beberlo porque tenía un gusto horrible. Él mismo se sirvió otro pensando que yo no le había puesto el agua necesaria, pero el gusto seguía siendo malo. A partir de esa noche no ha vuelto a tocar el alcohol, ni ha vuelto a tener deseo de beber.

Lo mismo me paso con los cigarrillos. Todo lo que hice fue pedirle a Dios en el nombre de Jesús que me liberara de mi necesidad de fumar. Cuando lleve un cigarrillo a mi boca tuve un enorme deseo de vomitar. Después de eso no he vuelto a mirar un cigarrillo. Ahora sé que no volveré a fumar. Los dos sabíamos que Dios es real y que responde a plegarias y nos hicimos bautizar poco tiempo después. Supimos por la Biblia de la necesidad de arrepentirnos, de bautizarnos y de recibir el Espíritu Santo (ACTOS 2:38).

Dos noches antes de ser salvada, Stewart me trajo del granero mi pequeña Biblia, que mi madre me había dado en 1952, y en la cual ella había anotado una escritura en la primera página. Abrí la Biblia en este punto y leí: "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu sabiduría, reconócele en todos tus caminos y él allanará tus senderos" (PROVERBIOS 3:5-6). Una cosa me dio mucho miedo: Comprendí que habrá un día de Juicio y que todos tendremos que dar cuenta delante de Dios de lo que hallamos hecho sobre la tierra.

Sobre todo no quisiera olvidar hablar sobre mi agorafobia, que he sufrido muchísimos años y que ha desaparecido por completo. Gloria a Dios por este gran milagro. El miedo de viajar ha desaparecido y en adelante puedo ir donde quiera. Igualmente he recuperado mi voz de cantante que había perdido durante diez y ocho años. Gloria a Dios por esta curación. Mi marido y yo hemos vivido muchos milagros y el Señor ha llenado nuestra vida de plenitud y le ha dado sentido. No la cambiaría por nada del mundo.

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