¡Liberado de una vida de vacío espiritual y de las drogas!

Bob - Brisbane, Australia


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Hola, me llamo Bob. Cuando tenía unos quince años viví en Alemania. Era un chaval muy sociable y tenía un montón de amigos. Debido a una mezcla entre la presión de mis tutores y mi propia curiosidad empecé a manejar drogas blandas. Ocasionalmente probé alguna más dura, mezclándolas a menudo con alcohol. Mientras que estuviese con amigos pensaba que lo que hacía estaba bien. Sin embargo, alguna vez, después de llegar a casa a primeras horas de la madrugada de alguna fiesta, verdaderamente ‘fumado’, me miraba en el espejo y me preguntaba, “¿Me conozco a mi mismo en verdad?””¿Me siento realmente feliz?” La respuesta más honesta era, “NO”. Así que me iba rápidamente a la cama procurando olvidarme de todo.

Alrededor de los veinte años, estuve aprendiendo un oficio. Un día un nuevo empleado comenzó a trabajar donde yo estaba y en seguida nos caímos bastante bien. Él me contó acerca del tiempo que pasó en la India, sus viajes y su vida. Un tiempo después, comenzó además a hablarme sobre la Biblia. Me comentó algunas simples verdades como de qué manera Dios odia las drogas (GÁLATAS 5:20) o de que podía hablar yo solo con Dios en mi habitación (MATEO 6:6). Me dio también algunos panfletos para leer sobre la Biblia. Empecé a hablar con Dios y cuanto más llegué a conocerle, más incómodo me sentía de cómo estaba llevando mi vida. Parecía como si mi conciencia estuviese bajo una lupa, especialmente cuando estaba solo. Sentía que tenía que preguntarme de qué lado estaba realmente. Yo quería ser una buena persona, ¡Pero me daba cuenta de que no lo era!

También recibí poderosas respuestas a mis oraciones. Por ejemplo, conseguí exactamente el trabajo que pedí a Dios mientras hablaba con Él en la cocina. Siempre supe que había algo más de lo que podía ver, sentir y oler, pero no podía definirlo.

Después de algún tiempo, empecé a ir a algunas de las reuniones de mi compañero de trabajo, recibí al Espíritu Santo y me bauticé. Fue increíble como mi conciencia se llenó totalmente de paz. Mis pecados del pasado habían sido cubiertos por el sacrificio de Jesús en la Cruz y había empezado una nueva vida. Ese día, dejé de fumar, de beber alcohol y de tomar drogas sin síndrome de abstinencia alguno. Desde entonces, el Señor ha llenado mi vida de sentido y amigos de verdad.

Uno de los deseos de mi corazón era moverme a otro país. Esto ha ocurrido, ya que ahora vivo en Australia. El Señor también me ha bendecido con una esposa, un hogar y una familia. Ahora, cuando miro atrás en mi vida y más de diez años después, puedo decir que aunque no siempre fue fácil, el Señor me ayudó en todo momento hasta llegar a donde estoy hoy. Mi fe ha ido creciendo y voy de victoria en victoria. ¡ Es una vida emocionante, llena de retos y plena en Cristo!

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