¡Liberado de la adicción al alcohol y al tabaco!

Erwin - Sidney, Australia

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Hola - soy Erwin y me gustaría compartir con vosotros el testimonio de cómo fui liberado de mi adicción a beber y a fumar por medio de la gracia de Dios y Su maravilloso poder de salvación.

A la edad de 14 años, en casa me permitían fumar tabaco y beber un vaso de vino de vez en cuando. Mi madre no quería que bebiera y fumara en público, así que tuve que prometer  que sólo lo haría en el hogar. Aunque al principio no me gustaba el sabor, empecé a fumar muchos cigarrillos y disfrutaba con los vasos de vino. Sin embargo, pronto esto no fue suficiente y ¡sentí la necesidad de probar algo más fuerte!

Los fines de semana, empecé a quedar con amigos e íbamos a clubes, conciertos y discotecas. Charlábamos sobre lo último de nuestros grupos favoritos de música, pero a menudo nos aburríamos y acabábamos bailando hasta la madrugada. Al poco tiempo, me ofrecieron marihuana en una fiesta. Sólo tomé algunas caladas, pero estuve colocado toda la noche. ¡No podía esperar a fumar mi próximo “porro” y sentir las mismas sensaciones! 

A partir de entonces, y durante los diez años siguientes, mi vida fue como una gran fiesta. Los placeres del mundo se convirtieron en mi principal motivación e inspiración. No podía dejarlos, porque los disfrutaba demasiado. Por supuesto, esto tuvo un efecto destructor en el resto de mi vida social. La relación con mi madre empeoró, me expulsaron del colegio y me escapé de casa varias veces. Las cosas empezaron a descontrolarse, pero no me importaba. Simplemente ponía mis problemas a un lado emborrachándome, colocándome o ambas cosas a la vez. Creí que podría salirme con la mía ya que ¡sólo se vive una vez!

Poco a poco, empecé a darme cuenta de que mi vida no era exactamente como yo hubiera querido. Mis amigos habían continuado sus caminos, ¡y yo todavía haciendo el tonto! Algunos habían logrado objetivos, pero yo no tenía ninguna meta. Me sentía miserable y triste, sabiendo que sólo podía culparme a mí mismo. Sabía que era hora de cambiar, pero no sabía por dónde empezar. Comencé a visitar diferentes iglesias buscando consuelo y respuestas. Empecé a leer una vieja Biblia que alguien me había dado alguna vez, pero no tenía sentido para mí. Aunque las personas que conocí en las iglesias eran amables y me ayudaban, yo no me encontraba a gusto. Todavía me sentía desesperado y con un grito interior, supliqué al Dios de la Biblia: “¡Si estás ahí, por favor ayúdame!”

Una tarde, cuando tenía 24 años, estaba ojeando un libro de dibujos que alguien quiso que viese. En una de las páginas, había un folleto con una invitación para ir a una reunión Cristiana. Pregunté al dueño del libro si podía quedármelo y me dijo que “sí” ya que él no estaba interesado en ir, así que telefoneé al número que había en la invitación. A la tarde siguiente, me recogió una de las personas de la reunión y me llevó a un piso donde había gente de diferentes países cenando. Había un buen ambiente y me sentí muy cómodo. Al final de la velada, me mostraron algunas Escrituras sobre el poder de Dios y cómo recibir el Espíritu Santo. Decidí mirar las Escrituras en mi propia Biblia ya que nunca antes había oído o leído nada sobre hablar en lenguas.

Cuando llegué a casa, busqué y ¡encontré las Escrituras! Esto me convenció de que me habían enseñado la verdad. Llamé otra vez a la semana siguiente, ya que quería saber más. No pude contactar con nadie, pero una semana después,  me llamó el mismo hombre para invitarme a una taza de café y enseñarme más Escrituras de la Biblia. Acepté, sorprendido de que alguien mostrara interés en mí. Me enseñó que, para que todos mis pecados fueran perdonados, debía ser bautizado. ¡En seguida supe en mi corazón que esto era verdad! 

Así que finalmente, después de una larga búsqueda, tomé la decisión de seguir a Dios y fui bautizado por inmersión total en agua. ¡Recibir el Espíritu Santo y hablar en lenguas fue una experiencia increíble para mí!

“Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, llegó a Éfeso y encontró a algunos discípulos, y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo. Entonces Él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juan. Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban” (HECHOS 19:1-6).

Al día siguiente, a pesar de que todavía estaba emocionado por mi nueva vida, sentí la necesidad de fumar un cigarrillo. Pensé: “no pasará nada, será mi último cigarrillo” pero al mismo tiempo sabía que esto era un error. Cuando empecé a fumar el cigarrillo sentí de repente una fuerza sobrecogedora, algo que nunca había sentido antes. Era el Espíritu Santo instándome a parar. Tuve que tirar el cigarrillo. En cuanto obedecí, me sentí de nuevo en paz. Tenía una gran sonrisa en mi rostro y solo pude decir: ¡“GUAU”! Me sentí aliviado y libre.

Eso fue hace 15 años y la necesidad de beber o fumar jamás ha vuelto. Fue un milagro maravilloso y he experimentado muchos más desde entonces. ¡Doy gracias por Su misericordia y cuidado amoroso! Tú también puedes ser liberado.

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Hola! Wow me quede impresionado cuando lei su historia la verdad toma una buena desicion en abandonar el alcohol y las drogas ! Lo felicito Desde: El Salvador sigue adelante en la vida cristiana!!