Siete leyes de oración

Dios no nos escucha al azar

En la naturaleza, todo funciona según leyes preestablecidas. Lo mismo ocurre en la esfera espiritual: Dios actúa de acuerdo con leyes. A menudo nos desanimamos y creemos que orar es inútil cuando nuestras oraciones no son contestadas. En cualquier caso, la razón estriba en que no hemos cumplido con ciertas leyes de Dios, condición indispensable para que nuestras oraciones sean efectivas.

1. La ley de un corazón puro

“Acerquémonos ... purificados los corazones de mala conciencia...”(HEBREOS 10:22). La primera condición es que mi corazón debe ser puro. “Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera” (SALMO 66:18). ¡Vaya declaración!

En ISAIAS 1:15, Dios dice: “Yo esconderé de vosotros mis ojos ..., yo no oiré.”El pecado en tu corazón cierra el oído de Dios y corta toda comunicación con Él. Es inútil orar cuando llevo algún pecado en mi conciencia que aún no he reconocido. Así que si hay algo en mi vida que yo sepa es contrario a la voluntad de Dios de nada va a servirme ponerme de rodillas.

Dios dijo a Josué: "¡Levántate! ... Israel ha pecado ... Por esto ... Israel no podrán estar delante de sus enemigos ... ni seré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros" (JOSUE 7: 10-12).

El Señor dijo a Josué que parasen de orar. ¿Por qué? Pues porque Él no quiere comunicarse con un alma que continúa en pecado. Arrepentimiento y limpieza del mismo son esenciales para una amistad con Dios.

 2. La ley del perdón

"Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno..."(MARCOS 11:25).
Condición imprescindible para que nuestras oraciones sean respondidas.

Por desgracia el espíritu del rencor está más extendido de lo que podemos percibir. A menudo lo encontramos en personas que exteriormente se muestran muy sinceras y forman parte activa en el trabajo del Señor; si, incluso estas personas pueden guardar espíritu de rencor hacia alguien. Si no estamos dispuestos a perdonar, nuestra oración no será aceptada por Dios. Perdonar es tan importante que el Señor hizo una drástica declaración de ello en Marcos: "Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas"(MARCOS 11:26, MATEO 6:15). No voy a tratar de explicar esta misteriosa declaración del Señor. Sin embargo, a la vista de esto, yo miro a fondo mi corazón y estoy al tanto orando diligentemente que nunca sea yo culpable de este horrible pecado, y que nunca sea objeto de un juicio tan terrible.

3. Ley de la intención correcta

"Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites"(SANTIAGO 4:3).

Yo puedo ir y pedir a Dios cosas perfectamente correctas: p. ej. Puedo pedir que el Evangelio sea usado para la salvación de muchos, por que el evangelismo prospere, etc… pero si la intención de esta oración es para mi propio provecho, mi riqueza o la aprobación de la gente, mi oración se quedará sin contestar.

Cuando pido a Dios éxito en mi ministerio, ¿Puedo pedirle con total sinceridad darle a mi hermano el mismo éxito o mayor que cuando lo pido para mi mismo? ¿Puedo alegrarme cuando Dios derrama Su Espíritu sobre otro hermano o hermana y hace uso de ellos poderosamente? ¿Me puedo alegrar tanto como si se hubiese tratado de mi mismo? Si no puedo hacer ninguna de estas cosas, los motivoss que estoy pidiendo esto a Dios con incorrectos. 

Para que mi oración sea efectiva, y tenga garantizada la respuesta, no debe estar inspirada en un deseo egoísta de éxito o de placer.

Un motivo correcto para orar es esencial para recibir respuesta a nuestras peticiones. Realmente, solo hay un motivo para orar que es correcto: "Para que en todas cosas sea Dios glorificado"(1 PEDRO 4:11, 1 CORINTIOS 10:31). ¿Es esta mi motivación?

4. La ley de la fe

“Pero pida en fe, no dudando nada..."(SANTIAGO 1:6). Weymouth traduce esto como: “No tenga él duda alguna...”.La Fe es indispensable si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones, ya que “sin fe es imposible agradar á Dios” (HEBREOS 11:6). De otra manera, donde hay fe, Dios obra milagros.

En el evangelio de Marcos nuestro Señor hizo una promesa sorprendente para los que oran: "...que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere ... que dijere le será hecho"(MARCOS 11:23). ¿Cuántos de nosotros hemos pedido que las montañas que bloquean que el evangelio se propague se quiten? ¿Por qué? Por nuestra falta de fe.

5. Orar conforme a la voluntad de Dios

"Que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye" (1 JUAN 5:14). Todo depende de esto. Primero tenemos que descubrir cuál es la voluntad de Dios, y debemos orar conforme a ella. Si no sabemos la voluntad de Dios es imposible tener esa fe que mueve montañas.

La oración de Pablo para los Colosenses era “que seáis llenos del conocimiento de su voluntad” (COLOSENSES 1:9).
Esto requiere tener un conocimiento íntimo de Dios. ¿Cómo conseguimos averiguar los deseos de nuestros amigos? Hablando con ellos, y pasando tiempo con ellos a menudo. ¿Cómo entonces conseguimos saber la voluntad de Dios? ¿Con oraciones de cinco minutitos? ¡Para nada! Es esperando, esperando y esperando en Dios. No podemos saber la voluntad de Dios en el espacio de cinco minutos, quizás ni siquiera en cinco horas, y posiblemente tampoco en cinco días. Es cuestión de dar tiempo a Dios a diario, y aprender cual es Su voluntad para ese día, día a día.

6. Orar en el nombre de Jesús

Jesús dijo: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (JUAN 14:14). ¡Vaya promesa!

Pero ¿Qué significa pedir en el Nombre de Jesús? Algo mucho más profundo de lo que alguna gente piensa. No es cuestión de recitar una fórmula. Así no se pueden conseguir resultados. Una fórmula puede estar en nuestra boca, y no tener significado alguno.

¿Qué significa entonces?

Un empleado va al banco a sacar dinero por encargo de su jefe presentando un cheque con el nombre de éste en el. El empleado recibe 1000 dólares. ¿Por qué? ¿Se debe esto a que el empleado del banco conoce a la persona que requiere los 1000 dólares? ¡Ciertamente no! Este no recibe estos 1000 dólares por su propio mérito; ahora, si él lo pide en nombre de su jefe, recibirá la cantidad total que está escrita en el cheque.

Pedir en el Nombre de Jesús significa por aquello que a Jesús le gustaría. Dios nunca negará tal petición: El no puede, porque ama a Su Hijo; y cuando oramos en el Nombre de Jesús nuestra oración debe ser respondida, incluso si hay que remover montañas.

7. Orar en el Espíritu Santo

“Orando por el Espíritu Santo” (JUDAS 20) es el secreto de cada oración victoriosa. No es posible pedir con fe si no estamos bajo el control y la inspiración del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único que puede darnos fe; El es el único que sabe lo que Jesús quiere, el único que puede revelarnos la voluntad de Dios.

¿Cómo podemos orar en El Espíritu Santo? El secreto se puede encontrar en GÁLATAS 5:25: “Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu.”
Antes de que podamos orar en el Espíritu Santo, debemos aprender a andar en el Espíritu; p. ej. Vivir diligentemente una vida de comunión con Dios , cada día y cada hora del día, de hecho “momento a momento”.

Entonces, una vez que hayamos aprendido a hacer eso, podremos siempre orar con un corazón puro, con un espíritu dispuesto a perdonar, con la motivación correcta, con una fe sin reservas, de acuerdo a la voluntad de Dios, y en el Nombre de Jesús. Entonces, y sólo entonces, podemos recibir respuesta a nuestras oraciones. Entonces “ocurrirá”. Entonces seremos capaces de enfrentarnos a cada montaña en el Nombre del Señor Jesús.

Siempre y cuando caminemos en el Espíritu, nada, NADA, NADA, será imposible para nosotros.

Señor, ¡Enséñanos a orar!

Por A. Frank Evans
    de “Redemption Tidings