Nunca dejes una grieta en tu armadura

The Whole Armour of God

"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno..." (EFESIOS 6:16)

Cuando estamos firmes en la Palabra positiva de Dios no permitimos que entre lugar para dudas en nuestros pensamientos, así que al final puedan socavar Su poder en nuestras vidas.

En vez de confesar o ceder a dificultades confesamos la Palabra de Dios – ignorando las circunstancias. Cuando confesamos algo expresamos en lo que creemos y con que estamos en harmonía perfecta. (ROMANOS 10:9).

Aquí tenemos una lista de 12 situaciones a las cuales cristianos llenos del Espíritu Santo nunca deben ceder. Hemos recibido la armadura para resistir los dardos de fuego de duda – vamos a usarla.

MI LISTA DE "NUNCA JAMÁS"

Primero: Nunca jamás confesaré “No puedo” porque "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”  (FILIPENSES 4:13).

Segundo: Nunca jamás confesaré falta porque "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (FILIPENSES 4:19).

Tercero: Nunca jamás confesaré miedo porque "Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza"  (2 TIMOTEO 1:7).

Cuarto: Nunca jamás confesaré duda y falta de fe porque "Dios repartió a cada uno la medida de la fe"  (ROMANOS 12:3; EFESIOS 4:7).

Quinto: Nunca jamás confesaré debilidad porque "Jehová es la fortaleza de mi vida" (SALMOS 27:1) y "Mas el pueblo que conoce á su Dios, se esforzará, y hará"  (DANIEL 11:32).

Sexto: Nunca jamás confesaré supremacía de satanás sobre mi vida porque "El que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo"  (1 JUAN 4:4).

Séptimo: Nunca jamás confesaré derrota porque "Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús"  (2 CORINTIOS 2:14).

Octavo: Nunca jamás confesaré falta de sabiduría porque "Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría"  (1 CORINTIOS 1:30).

Noveno: Nunca jamás confesaré enfermedad porque "Por su llaga fuimos nosotros curados." (ISAIAS 53:5) y "Jesu Cristo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias"  (MATEO 8:17).

Décimo: Nunca jamás confesaré preocupaciones y frustraciones porque "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros" (1 PEDRO 5:7).

Undécimo: Nunca jamás confesaré esclavitud porque "Donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad"  (2 CORINTIOS 3:17). Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo.

Duodécimo: Nunca jamás confesaré condenación porque ”Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús"  (ROMANOS 8:1). Estoy en Cristo, por eso estoy libre de condenación.

Algunas escrituras están parafraseadas de la Biblia Reina Valera.
Fuente: "What You Say is What You Get" por Don Gossett