El cerdo y tú

Hace unos años vivíamos en un pueblo rural de Devon. El granjero de nuestra casa y sus dos hijos eran repartidores de leche y un día nos contaron el siguiente incidente:

A poca distancia de la casa en la que vivíamos había existido una casita de peaje y antes de que la derrumbaran, la única ocupante había sido una vieja campesina. Ella acostumbraba dejar su jarra o recipiente en el portal para que el lechero la llenara temprano por la mañana, esto por supuesto ocurrió antes de la venta de leche embotellada. Un día esta mujer voceo a nuestro casero mientras pasaba por su jardín y le dijo que había desperdiciado casi toda la leche el día anterior. Al parecer cuando fue a recogerla del portal, encontró patas arriba una rata enorme dentro de la leche. “Estaba muerta cuando la saqué” le dijo “y la mitad de la leche se había derramado, pero conseguí salvar la suficiente para beber con mi té.”

Presumiblemente la reacción de los lectores será parecida a la nuestra cuando nos relataron este hecho “¡Argh! ¡Qué asco! ¡Imagínate beber leche en la que ha estado sumergido casi todo el cuerpo de una rata! Nos dan nauseas solo de pensarlo” Pero, ¿Por qué nos da asco? ¿Por qué sentir repulsión? ¿Por qué no podía la anciana haberse bebido la leche y hasta comerse la rata si hubiera querido?

Este escrito va dirigido principalmente a aquellos que se denominarían “Cristianos” pero rezamos para que también llegue a las manos de no-Cristianos o a aquellos que son indiferentes (tibios). El hecho real relatado arriba, sin embargo, es para el beneficio de los Cristianos que creen en la Palabra de Dios (La Biblia) y en particular para aquellos que dicen que las Leyes Bíblicas de la Nutrición no nos conciernen en nuestros días ya que estamos bajo gracia y no sometidos a la ley. Estas buenas personas a menudo citan pasajes de las Escrituras como los siguientes: “Todas las cosas son limpias á los limpios” (TITO 1:15); “Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda.” (ROMANOS 14:14); “Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.” (ROMANOS 14:17); “…comed lo que os pusieren delante...” (LUCAS 10:8); quien cita el sueño de San Pedro en el que vio un gran lienzo que descendía del cielo lleno de toda clase de animales, y el Señor le ordenaba “Levántate, Pedro, mata y come.” (HECHOS 10:13). Por consiguiente a estos Cristianos les repetimos ¿Por qué la anciana no podía haberse comido hasta la misma rata? Si todas las cosas son puras, entonces la rata debe ser pura. Si nada es impuro en sí mismo, entonces la rata debe ser limpia para ser comida con acción de gracias. Algo falla en el argumento, ¿no creen? ¡Seamos honestos! Sabemos muy bien que la rata no es pura, que no es limpia sino todo lo contrario. Es un animal lleno de pulgas que se alimenta de basura, vive en las cloacas y come en los sumideros. ¿Entonces estaba San Pablo equivocado? ¿Erraba al suponer que todas las cosas son puras? San Pablo no se equivocaba pero se pueden entender erróneamente sus palabras si no se tienen en cuenta las circunstancias en las que se pronuncian. Seremos francos. La verdadera historia de la anciana y la rata se ha relatado para frenar desde el principio la idea de que no es necesario mantener las Leyes Bíblicas de Nutrición a pesar de las manifestaciones de San Pablo y de que nuestro Señor ordenó a San Pedro que se levantara y comiera. Dios permitió la existencia de la rata así como la del cerdo (y este artículo concierne esencialmente al cerdo) pero ninguno de los dos animales son nunca mencionados en Su Palabra como alimento humano.

El espacio no permite un discurso concerniente a todas las criaturas prohibidas como alimento, ni a las permitidas. Se le pide al lector sincero ver Levíticos, capitulo once, y también Deteuronomia, capitulo catorce, y estudie cuidadosamente, por sí mismo, todo lo referido a las Leyes Divinas de los Alimentos.

El cerdo

El que escribe no es el único que proclama que el cerdo o puerco no es apto para el consumo humano. Gracias a Dios hay muchos que, guiados por Su Palabra, han dejado de consumir hace tiempo lo prohibido así como ofrecerlo a otros. Vamos a dar algunos ejemplos antes de tratar sobre aspectos médicos y científicos.

Otro granjero amigo, cuyos ingresos provenían mayoritariamente de la cría de credos, llego al convencimiento de la necesidad de mantener las Leyes de Nutrición del Dios Todopoderoso y Misericordioso – el único Salvador de la Humanidad – que se deshizo de todo su ganado porcino. Su esposa estaba desolada de ver como su marido desechaba lo que le proporcionaba mayores ganancias y, aunque era cristiana, trato de persuadirle para que conservara los animales. Pero él, no obstante, había sido persuadido por la Palabra de Dios. En muy poco tiempo, mientras seguía siendo granjero utilizando métodos puros, se le presentó una nueva forma de ganar dinero y fue recompensado por su acto de obediencia. ¡Si sólo los Cristianos hubieran obedecido en lugar de discutir en lo que concierne a los Mandamientos de nuestro Señor! Cuánto sufrimiento se hubiera evitado durante años – dolor, llanto, angustia, duelo- pero “¡No!”

En otro caso, otra querida devota Cristiana, enfermera monja en un hospital, fue guiada por el Todopoderoso aunque por entonces no seguidora de las Leyes del Viejo Testamento. Durante sus estudios ella se dio cuenta de lo inmundo del cerdo y supo que no podría volver a consumirlo ni, voluntariamente, darlo a otros. Más tarde cuando el Señor la guió hacia estudios más detallados de las Sagradas Escrituras, no se contradijo en lo referente a mantener las Leyes de Nutrición. Vio, por lo menos opacamente, lo que el Creador sabiamente conocía, que el cerdo como alimento es una abominación en todo el sentido de la palabra.

En ISAÍAS 55:8 y 9 vemos algo del conocimiento Divino comparado con el humano: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” En Levíticos, capítulo once y en otras partes de la Biblia, Él nos revela Sus pensamientos en relación al consumo de cerdo. Está prohibido en sus Leyes de Nutrición para Israel. “También el Puerco... tendréislo por inmundo. De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: tendréislos por inmundos.” (LEVITICUS 11:7-8). El consumo de cerdo causó la severa reprimenda que Dios dio al desobediente e idolatra Israel. “…que comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas...” (ISAÍAS 65:4). El Señor muestra que en Su Reino, aquel que ofrece una oblación será como si hubiera ofrecido carne de cerdo. La implicación aquí es que el Salvador, habiendo hecho el supremo sacrificio de una vez por todas, desprecia todo aquel que aún ofrece una oblación, como si Su sacrificio hubiera sido inútil. A pesar de que la oblación hubiera sido correcta en los tiempos antes del Calvario, tan odiosa sería en la era del Reino que se compararía con la ofrenda de la peor de las abominaciones- sangre de cerdo (ISAÍAS 66:3). De acuerdo con ISAÍAS 66:17, el consumo de carne de cerdo va unida a otras prácticas idolatras que serán debidamente castigadas por el Señor en Su advenimiento.

La parábola del hijo prodigo en el Nuevo Testamento nos cuenta como, cuando el joven hubo gastado todo su dinero en una vida desenfrenada y estaba en la miseria, hubo de realizar uno de los trabajos más ruines que un hombre puede hacer – fue enviado a los campos a alimentar a los cerdos.

Nuestro Señor, Quien nunca desperdiciaría ningún alimento (JUAN 6:12-13) destruyó a pesar de todo, el cerdo (LUCAS 8:26-39).

Interesa tomar nota de que fue San Lucas, el “Amado Doctor” quien, bajo la dirección del Espíritu Santo, dejó escritos estos hechos relacionados con el puerco – NO, entiéndase, concerniente a un alimento humano.

Otra Escritura – nuestro Señor dijo “No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.” (MATEO 7:6). Nadie en su sano juicio echaría perlas o cualquier otra cosa valiosa a los cerdos y hay un significado más profundo en el comentario de nuestro Señor. Santidad y cosas preciosas no son compatibles con puercos y sin embargo muchos desechan la perla de su salud, dada por Dios, ante los cerdos, por la consumación de los mismos y llevando a sus cuerpos esta abominación. Enfermedades (de numerosas clases y tipos) desgarran eventualmente a muchos de ellos. El pecado es la trasgresión de la Ley de Dios y esa Ley dice que la desobediencia traerá “toda clase de enfermedad y toda clase de plagas”. Mucha gente se construye una especie de pared refugio enmascarando la desobediencia: “¡Miles viven largas vidas y nunca les perjudica aunque comen carne de cerdo!” Nosotros mismos conocíamos a una anciana que amasaba el pan cuando tenía cien años. Vivió hasta un mes antes de cumplir los 102 y nunca, que sepamos, tuvo ninguna enfermedad. Cocinó y comió el cerdo en todas sus “sabrosas” formas, siendo, estamos seguros, completamente ignorante de la Ley Divina que lo prohíbe. Pero si hubiera sido consciente y alimentado a su familia de la manera correcta, su hija puede que no hubiera fallecido por causas de una enfermedad interna a una edad muy temprana. Se podrían exponer razones por las cuales algunos pagan el castigo y otros al parecer no. Nosotros, sin embargo, nos posicionamos del lado de la obediencia como ley esencial que debemos obedecer cuando la conocemos.

Charles Kingsley dijo: “Creed en la Biblia. Creed lo que podáis por la razón y lo que no podáis creer por razón, hacedlo por la fe”. Si creemos firmemente, entonces aceptamos que lo que Dios llama una abominación, es una abominación.

Costumbres, especialmente las concernientes a lo que nos gusta comer, son difíciles de cambiar, y aquellos lectores que todavía crean que deberían comer cerdo (tocino para desayunar, grasa para cocinar, salchichas, etc.) deberían considerar, creemos, los hechos que a continuación se relatan.

Caso médico 

Tenemos ante nosotros una copia de la revista Nursing Mirror del 3 de junio de 1960 en la que se relata la historia clínica de una niña que sufría de una forma de epilepsia que le afectaba el control muscular. Como introducción al caso hay una breve descripción del Taenia Solium (solitaria común) que se encuentra en los intestinos de los humanos. Los huevos de esta lombriz se desarrollan dentro del cerdo y los adultos han sido hallados vivos cuatro semanas después de que el cerdo hubiera sido sacrificado. La refrigeración no mata estos gusanos. La revista Nursing Mirror declara “Si hay alguna relación entre el cerebro y cisticerco (la larva de esta lombriz) podría causar ataques epilépticos”.

En el caso de la niña de la cual se habla, ella había mostrado varios síntomas antes de ser hospitalizada. Entre otros, había tenido dolor agudo, torpor en el brazo y la pierna izquierda; vómitos y “tics” en el lado izquierdo de la cara. En el hospital tuvo ataxia a veces (defecto del control muscular que resulta en sacudidas y movimientos irregulares). Después de varias pruebas y exámenes completos se decidió operarla. Se le encontraron un total de treinta larvas de solitaria en el córtex, es decir, la materia gris del cerebro, y la mayoría de ellos estaban tan arraigados que fue imposible sacarlos. Algunos fueron encontrados en la dura, es decir en la membrana exterior de la meninge que rodea el cerebro y la médula espinal y éstos fueron extirpados. Después del tratamiento dado durante semanas, este caso concluye con una predicción del probable curso de la enfermedad. Citamos del articulo: “…la probabilidad de ataques recurrentes en el futuro es muy alta y estos aumentaran en frecuencia y grados”. Comentando este caso, una enfermera ha dado su opinión por voluntad propia diciendo que las larvas se multiplicarían y agrandarían y llegaría un momento en que no habría tratamiento médico posible para la niña.

Meningitis

Conocemos personalmente a una familia que es muy feliz en todos los ámbitos excepto en una cosa. La pérdida de un niño a la edad de cuatro años les causó una gran tristeza. Murió de meningitis. En este caso, al contrario del caso expuesto anteriormente, no sabemos nada de los informes médicos – ni siquiera si se le examinó el cerebro – pero sabemos que, debido al negocio familiar, el niño era alimentado a menudo con diferentes partes del cerdo. No conociendo las consecuencias, ignorante de las Leyes Bíblicas de la Nutrición, la madre le daba tocino, bocadillos de jamón, etc., pensando que así estaba bien alimentado. Cuando apareció la enfermedad, esta se desarrollo rápidamente – y lo mató.

Estábamos dando una charla en el Norte de Inglaterra a la cual podían asistir miembros del público en general. Contestando a una pregunta, apuntamos que el cerdo – de acuerdo con algunas fuentes – debe ser cocinado hasta estar casi quemado para tener la seguridad de que las plagas internas han sido destruidas. Un granjero jubilado en el auditorio haciendo sentir sus fuertes sentimientos al respecto, se levantó y dijo “Señora Oradora, usted no está exagerando. En lo que al cerdo se refiere, y a algún pescado sin escamas ni aletas “sus gusanos no mueren”. Prosiguió diciendo que si él, sin darse cuenta, hubiera comido alguno de ellos y lo hubiera descubierto a tiempo, desearía tomar algo que le hiciera vomitarlos antes de permitir que entrasen en su interior. Repitió “sus gusanos no mueren”.

La Solitaria o cestoda

Esta se puede desarrollar en una lombriz de gran longitud. Hemos visto un gato, el cual había pasado su vida en una granja de cerdos, expulsar una solitaria blanca, fragmentada de unos 30 cms. de largo. En ocasiones este pequeño animal había expulsado segmentos vivos de la lombriz – algunos muy pequeños, algunos más grandes – y tratamiento en forma de polvos solamente había sido eficaz temporalmente. Cada segmento del gusano puede contener un órgano reproductivo masculino y femenino a la vez. Dicho sea de paso, en esta granja habíamos visto al granjero desparasitar cada cochinillo nacido. “Todos los cochinillos deben ser desparasitados” nos dijo. Desafortunadamente, el cerdo se infecta de nuevo rápidamente.

La Chamber’s Encyclopaedia Vol. 3 Pág. 245, refiriéndose a la peligrosa solitaria del cerdo (T. solium) dice que ésta puede crecer desde dos hasta cinco metros de longitud. “Estos… detectables a simple vista son normalmente detectados por el inspector de sanidad, si no fuera así, son destruidos si se cocinan adecuadamente….” “El cerdo se alimenta con cualquier cosa sucia, si se infecta, es normalmente fuertemente infectado...” Itálicas son nuestras.

Nos parece que debemos mencionar a un hombre joven, perteneciente a una familia conocida nuestra a quien en una época le gustaba comer el tocino, cerdo, etc. Y se mostraba escéptico ante el no-consumidor de este animal inmundo. Mientras trabajaba temporalmente en mantenimiento en una fábrica de salchichas, se paró por un momento y miró a unas chicas que estaban ocupadas manejando carcasas de cerdos y, al parecer, desechando algunas partes de las mismas. De repente vio moverse algo en estas partes amontonadas en el suelo, algunos trozos separándose y moviéndose en derredor. Fascinado, preguntó a las chicas qué significaba aquello. Le dijeron que el movimiento lo causaban gusanos vivos en la carne cruda. Más tarde, le fue posible llevarse a casa en un frasco cerrado algunos de estos gusanos de los cerdos. Un miembro de la familia nos dijo “Mi hermano vio personalmente los gusanos saliendo de cada cerdo” Este joven es ahora un rábico no-consumidor de cerdo. El que escribe, incidentalmente, ha visto una radiografía de una salchicha en la cual anidaba una solitaria de ocho centímetros. Gracias a que fue detectada a tiempo, ¡alguien se salvó de ingerirla esta!

Triquinosis

Los efectos de esta enfermedad son muy extendidos y difíciles de diagnosticar, los síntomas varían desde el reumatismo, parálisis muscular, anemia y hemorragias internas – incluso ceguera. Recientemente, tan solo dos meses antes de la recopilación de este articulo, los hallazgos de un grupo de expertos médicos en un hospital de Nueva York, Cornell Medical Centre, concernientes a la triquinosis, han revelado una situación escandalosa. El Señor seguramente vería esto como algo abominable, pero hasta el hombre –iluminado- puede ver que es “escandaloso”. Refiriéndose a la encuesta del grupo, el editor científico del periódico, New York Herald Tribune, citando a uno de los expertos, describe la situación como una vergüenza nacional. Señala que la triquinosis afecta a una de cada cuatro personas en algún momento de su vida. El bicho se transmite al ser humano en forma de gusano. (Podemos añadir de otras fuentes que es un minúsculo gusanito, así que por favor lector, ¡no pienses que lo podrías ver antes de comerlo!) Declara que una sola cucharilla de carne de cerdo no cocido nada adecuadamente, puede contener miles de estos gusanos, machos y hembras a la vez. Una vez dentro del sistema digestivo, los gusanos se desarrollan y se multiplican. De cada hembra fecundada nacen miles de larvas que mordisquean a través del intestino delgado y viajan a través del sistema sanguíneo a los músculos donde forman quistes. (Esta información proviene del Prophetic News Herald, Diciembre, 1964, y se menciona en la revista Kingdom Digest).

Si algún lector está sufriendo por alguna de las malatías mencionadas hasta ahora, no podrá decir que no ha comido cerdo nunca, pero PUEDE decir que desde hoy en adelante no volverá a tocar la cosa inmunda. Tocino, carrillera, jamón, etc., hechos de forma tradicional, pueden a menudo estar cocinados inadecuadamente.

La Chamber’s Encyclopaedia, Vol. 14 página 742, bajo el título general “Infestación de Gusanos en el Hombre” dice: “Las espirales de triquinilla causantes de triquinosis, suelen ser parásitos del cerdo y de la rata.”

Existen muchos parásitos y gusanos que se transmiten al hombre y cuyos síntomas son casi innumerables. Hay una única solución al problema y es: estricta higiene y obediencia estricta.

Cáncer

Nos preguntamos, ¿Cuál sería el resultado si los investigadores del cáncer volvieran su atención a las criaturas prohibidas como alimento por el Médico Divino? Podría empezarse a poner fin a este azote y quizás entonces darse cuenta de las grandes cantidades de dinero gastadas siguiendo pistas de menor importancia e incluso equivocadas. Debe admitirse que, a pesar de todas las investigaciones realizadas hasta la fecha, el cáncer está cada día más extendido entre los humanos. Es cierto que posiblemente algunos canceres son debidos a diferentes causas. Falta de algunos minerales en algunas de las victimas puede ser una de ellas. Hay suficientes pruebas de que fumar causa cáncer de pulmón a pesar de que los fumadores mismos y aquellos que tienen intereses creados traten de negar este hecho. Aunque no se haya establecido todavía una relación directa entre el consumo de cerdo y el cáncer o entre la enfermedad y los mariscos, sugerimos que comer de las cosas prohibidas es probablemente el mayor factor de riesgo de todos. Relatamos a continuación algo que sostiene esta teoría.

En una tienda de té Londinense:

Después de una reunión en el Sur de Londres, el que escribe y otras personas decidieron ir a charlar mientras tomaban un té. En otra mesa se sentaba un devoto Cristiano que había asistido a la misma reunión. Poseía una tienda de comestibles en el País de Gales. Vino y se unió al grupo y pronto la conversación giró en torno a las Leyes Bíblicas de Nutrición. “Casi cada cerdo tiene un cáncer” dijo nuestro amigo y procedió a informarnos dónde se localizaba generalmente. Yo “sé”, dijo, “que la Biblia prohíbe el consumo de cerdo, pero me gusta tanto que, me temo, lo consumo a menudo a pesar de que conozco las enfermedades que contiene”. Nos sentimos muy tristes –un hombre tan amable, hubiéramos deseado que fuera más estricto en obedecer la Ley. Poco tiempo después de este encuentro nos enteramos de que había fallecido, y la causa de la muerte había sido el cáncer. 

Clase de estudio de la Biblia:

Nos unimos a un grupo de estudiosos de la Biblia y un día nos pidieron que hablásemos brevemente sobre un tópico en relación con la Palabra de Dios. Se eligió Las Leyes de Nutrición. Después de la reunión, un caballero se acerco a la tarima y dijo categóricamente que no estaba de acuerdo con que estas Leyes fueran establecidas para nuestros días. “Yo como lo que me apetece”, nos dijo, “Todo lo que tengo que hacer es pedir a Dios que bendiga el alimento que voy a consumir. Él lo hace y por lo tanto no puede dañarme”. Unas semanas más tarde vino a vernos su esposa. “He venido a decirles que mi esposo está en el hospital muy enfermo. Pensaban que tenía una ulcera de duodeno, pero cuando iban a operarle encontraron un cáncer maligno y tan extendido por largo tiempo que es demasiado tarde para hacer algo por él”. Este pobre hombre falleció unas semanas después. Había estado tan seguro de que estando bajo gracia y no bajo ley podía, en consecuencia, comer lo que quisiera. Pero, ¡Ay! No vio – y hay tantos cristianos que no ven – que Dios nunca bendice para consumo humano lo que Él ha prohibido que se coma.

Reflexiones para finalizar

La Palabra de Dios es clara y directa. Frases innecesarias y sin sentido no son nunca utilizadas. En EXODO 15:26, leemos: “…Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviare a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Y en DEUTERONOMIO 7:11 y 15 “Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.” El aviso sobre desobediencia se puede leer en DEUTERONOMIO 28:58-60: “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de aquesta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible, JEHOVA TU DIOS, Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu simiente, plagas grandes y estables, y enfermedades malignas y duraderas; Y hará volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y se te pegarán.”

Cuales fueron estas plagas (enfermedades) de Egipto que serían el castigo a la desobediencia a un Dios lleno de sabiduría y bondad? Información en la Chambers Encyclopaedia bajo el titulo: “Infestación de gusanos en el hombre” – a la cual ya nos hemos referido, puede ilustrarnos al respecto. “…y nuestro conocimiento de la existencia y efectos de estos parásitos se remonta en el hombre a papiros egipcios de 1500 A.C. los cuales contienen relatos de una enfermedad que producía anemia, tan claramente descrita que no deja lugar a dudas de que la causa era anquilostomiasis. Hoy en día, uno de los mayores problemas médicos en Egipto es el control de la infección causada por helminto, schistosomiasis. Se han encontrado larvas en tejidos extraídos del cuerpo preservado de los faraones, lo que demuestra que el problema no es de ahora. Consultado un diccionario medico nos indica que “anquilostomiasis” o “anquilostoma” es la enfermedad de anquilostoma. “Helminto” es una lombriz que infecta los intestinos.

Howard B. Rand en su libro Digest of the Divine Law, hace los siguientes comentarios: “Dondequiera que hay enfermedad y dolencia entre Su pueblo… es porque están negándose a mantener y administrar Sus leyes. Multitudes continúan viviendo con dolor y sufrimiento, y otros muchos se han ido a la tumba antes de tiempo por un fallo nacional en observar y administrar la ley requerida para mantener una continuada e ininterrumpida salud. Algunas leyes fundamentales son dadas en la Biblia, las cuales, si obedecidas, darían esa salud y vigor tan característicos en la vida de Moisés. Moisés murió a la edad de ciento veinte años y los documentos afirman, “sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.” (DEUTERONOMIO 34:7).

Un amigo relacionado con el mundo de la medicina ha declarado “Si tan solo la gente pudiera comprender que aunque el gusano muera o sea extirpado, los tejidos dañados probablemente quedan inflamados y abiertos a la invasión de otros organismos o gérmenes, causando otras enfermedades adicionales y también posibles tumores malignos.”

Lector, este artículo ha sido escrito por tu bien y para la felicidad de tus seres queridos. Está redactado como una plegaria, pero El, Todopoderoso, ruega con mayor vehemencia y con sabiduría que es INFINITA: “Si Me amáis, guardad Mis mandamientos.”

Doro Stell, A.R.C.A.
The Ensign Message, octubre-diciembre 2000